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jueves, 28 de julio de 2011

INFORMACION IMPORTANTE PARA LA IGLESIA UNIDA

Postura de la Iglesia Unida Metodista Pentecostal frente al matrimonio homosexual


Frente a la actual contingencia social, y a futuras legislaciones que pudieran afectar al matrimonio y a la familia, la Iglesia Unida Metodista Pentecostal, presenta su posición bíblica y es la siguiente:

Creemos que el matrimonio es la base para que exista una sociedad sana. En el comienzo de la historia bíblica, en el libro de Génesis, queda claramente reflejado el “plan de Dios” para la humanidad. “No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él” Génesis 2:18. ¿Qué ayuda le hizo? El versículo 18 y 19 nos indica que Dios hizo primero los animales vivientes, y los llevó a Adán para que viese cómo les había de llamar. La creación de los animales no fue la ayuda idónea para Adán. ¿Qué hizo Dios entonces? Hizo caer a Adán en un sueño profundo, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas e hizo a la mujer, y la trajo al hombre. Dios, creó a la mujer, y estableció un principio que hasta el día de hoy tiene vigencia: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. Génesis 2:24

Ya lo había remarcado el autor inspirado del Génesis al informarnos en el capítulo 1:27-28 que Dios creó al hombre a su imagen, y que varón y hembra los creó. Solo dos sexos, varón y hembra. No un tercer sexo como lo quieren representar los homosexuales. Además, la unión de un hombre y una mujer tenían un propósito fundamental: “Fructificad y multiplicados; llenad la tierra y sojuzgadla, y señoread…” ¿Qué significa esto? El hombre y la mujer tenían la función de procrear y poblar la tierra. Ellos fueron bendecidos por Dios, esta bendición es consumada dando al hombre “el don” de procrear, y la mujer “el don” de concebir.

Por otra parte, Jesús se encarga de reafirmar estas verdades eternas en Mateo capítulo 19:1-6 Cuando a él le preguntan a cerca del divorcio. Él contesta que el plan original de Dios dice “que el que lo hizo al principio, varón y hembra los hizo”, y añade, “por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Así que ya no son más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó no lo separé el hombre”. En estas palabras queda reafirmada la esencia de las leyes de Dios. El hizo dos sexos: varón y hembra. Estos tienen el permiso divino para unirse y ser “una sola carne”. En las uniones homosexuales, se está permitiendo que se separe lo establecido por Dios, que es la unión de un hombre con una mujer, para permitir la unión de hombres con hombres o mujeres con mujeres, algo totalmente anti natural.
Cuando el apóstol Pablo enseña a cerca de la culpabilidad del hombre en Romanos 1:18-32 describe las pasiones vergonzosas de los hombres y las mujeres diciendo: “pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural, por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos, hombres con hombres…” El apóstol en su argumentación describe estas conductas, las homosexuales, de la siguiente manera: “Envanecerse en sus razonamientos, inmundicias, concupiscencias del corazón, deshonrar sus cuerpos, cambiar la verdad de Dios, cambiar el uso natural, cometer hechos vergonzosos, tener una mente reprobada.

Lo que queda claramente reflejado en éste pasaje bíblico es el intento de los hombres por cambiar el orden establecido por Dios. Los hombres cambiaron “la verdad de Dios por la mentira”. ¿Cuál era la verdad de Dios? La respuesta es bien categórica. La unión entre un hombre y una mujer, o sea, el matrimonio. La mentira es la que proclaman los hombres pervertidos de justificar las uniones de un mismo sexo y darle a esto el rango de matrimonio. Pablo advierte que estas conductas son de personas que “aborrecen a Dios (1:30). Los creyentes, que consideramos a Dios en todos nuestros caminos, debemos ser diferentes y aceptar las leyes de Dios.

El libro de Levítico en el Antiguo Testamento tiene dos grandes capítulos que hablan de estos temas: Uno es el capítulo 18 en el que claramente se prohíben las conductas inmorales con respecto a la sexualidad del ser humano. Se prohíbe el bestialismo (sexo con animales), el incesto (sexo con parientes cercanos) y el homosexualismo (sexo con personas del mismo sexo). Es más, el 18:22 dice claramente: “no te echarás con varón como con mujer, es abominación”. El otro capítulo es el 20 que habla de las penalidades por tales conductas. En el caso del homosexualismo dice lo siguiente: “Si alguno se ayuntaré con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos” (20:13).

Lo que pasa en la sociedad, también afecta a los pueblos. Levítico 18:25 dice: “y la tierra fue contaminada; y yo visité su maldad sobre ella, y la tierra vomitó sus moradores”. Esto quiere decir que, Dios no deja pasar estas conductas de los hombres y las castiga. El mejor ejemplo es el de Sodoma Gomorra y las ciudades vecinas. (Génesis 19; 2 Pedro 2:6)

Creemos en el poder transformador del Evangelio. Pablo le enseña a la Iglesia de Corinto que, los afeminados, ni los que se echan con varones, entre otros pecados, heredaran el reino de Dios. Algunos que tenían tales conductas “ya han sido lavados, y santificados, y justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios. (1 Corintios 6:9-11) Lo que el apóstol les quiere enseñar, es que después de haber conocido a Cristo debe haber un cambio de vida. No se puede seguir con los pecados de la vida pasada. El evangelio cambia las vidas.

Queremos remarcar fuertemente que la Biblia defiende con fuerza el matrimonio entre un hombre y una mujer. Esta fue la primera institución creada por Dios en la tierra. (Génesis 1 y 2) El apóstol pablo lo recomienda como digno de honor entre todos. El enseñó bastante con respecto a la relación entre los cónyuges. Por ejemplo en Efesios 5:22-32 exhorta a “los maridos a amar a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia”. No existe en éste pasaje ninguna cabida para el matrimonio homosexual. Repite constantemente el amor que debe haber entre un marido y su mujer.
No es casualidad que el primer milagro que Jesús realizó en Caná de Galilea fue para aprobar y exaltar el matrimonio entre un hombre y una mujer. (Juan capítulo 2)

Reconocemos que existe el peligro de la desviación sexual, esto es seguir patrones de conductas indebidos con respecto a la sexualidad. Por esta razón la advertencia del apóstol Pablo es: “pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido” (1 Corintios 7:2)
El quinto mandamiento dice: “Honra a tu padre y a tu madre…” La mejor manera de honrar a los padres es tomar el estado del matrimonio heterosexual. Un homosexual generalmente causa mucho dolor a sus padres y su conducta no honra bajo ningún punto a sus padres.

La sociedad moderna ha invertido los valores morales. La globalización nos cuenta de lo que pasa en otros países. En Europa por ejemplo, ya se ha legalizado el matrimonio homosexual. Esto ha traído consigo la pérdida de valores y sobretodo el envejecimiento de la sociedad. Al no haber matrimonios entre un hombre y una mujer, no hay pro creación y por lo tanto, no hay nuevos ciudadanos para un país.

Por otra parte queremos dejar claramente establecido que las minorías sexuales no existen. Esas son mentiras de los movimientos homosexuales. Según la Biblia solo existen dos sexos: Hombre y mujer, y la unión de estos, trae beneficios a la sociedad, y nosotros como creyentes, procuramos “bendecir” a los fieles que cumplen con esta disposición. (Génesis 1:27)

Advertimos que nuestros legisladores, no midiendo las consecuencias que puede traer para nuestra sociedad, están procurando favorecer a los homosexuales en validar sus demandas que son como lo hemos visto: Anti natura, anti social y sobretodo anti Dios. De aprobar una abominable ley de unión homosexual, estarían contra Dios pecando, porque aunque no cometan ellos estos pecados, están dando las herramientas para pecar.

Reafirmamos fuertemente los principios bíblicos por la familia. Estamos por la unión entre un hombre y una mujer, y la procreación que permita la permanencia de la especie humana de los pueblos.

El apóstol dice: “Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla” (Hebreos 13:4) La Iglesia está por el matrimonio, y por la vida.

Por todo lo expuesto, pedimos a nuestras Iglesias nos acompañen en las siguientes acciones:
a) Que en los servicios nocturnos de cada domingo, se realice una oración especial por el fortalecimiento de la familia y por nuestra sociedad.
b) Que la cadena de oración del primer sábado de cada mes sea por “el matrimonio” y “la familia”.
c) Que puedan programarse vigilias a nivel nacional, para el día sábado 13 de Agosto del 2011, cuyo tema central sea “Leyes que favorezcan la familia y la sociedad”.
d) Y que esta propuesta sea publicada en cada diario mural u otro medio de información de las Iglesias locales.

En la confianza que nuestro gran Dios será con su pueblo, y que nuestra Iglesia Unida Metodista Pentecostal, dará esta batalla de rodillas y Dios nos dará su diestra.



PASTOR JUAN ORMEÑO LAGOS
IGLESIA UNIDA METODISTA PENTECOSTAL
AREA COMUNICACIONES